San Hugo en el refectorio de los Cartujos (1630-35)

(267x320 cm)

Zurbarán trabajó mucho para conventos y ordenes religiosas. Se dice de él que es uno de los mejores intérpretes de la vida monástica. Entre 1630 y 1635 realizó una serie de obras para Nuestra Señora de las Cuevas, en Triana, un barrio de Sevilla, entre las cuales San Hugo en el refectorio de los cartujos.

Los Cartujos, son los miembros de la Orden Cartujana. Esta orden monástica fue fundada por san Bruno. En 1084, con seis compañeros, San Bruno decidió retirarse al valle de la Chartreuse, cerca de Grenoble donde vivieron como ermitaños.
Los cartujos no comen carne que está prohibida y mantienen largos ayunos. Tienen también que permanecer en silencio.

La escena del cuadro cuenta un milagro acontecido a San Bruno y a los seis primeros monjes de la Orden. Estos comían gracias a lo que les daba San Hugo, el obispo de Grenoble. Un domingo les mandó carne, y entonces los monjes empezaron a discutir para saber si convenía comerla o no. Mientras hablaban se quedaron sumidos en un profundo sueño que iba a prolongarse durante toda la cuaresma. San Hugo había estado de viaje. Volvió el miércoles santo y fue a visitar a los cartujos. Cuando llegó se estaban despertando y pudo ver que no tenían noción del tiempo que había pasado. En el mismo momento la carne que estaba en los platos se convirtió en cenizas. Interpretaron entonces este hecho como un mensaje divino que aprobaba la abstinencia de los monjes.

En este cuadro se nota otra vez que el pintor acierta más en pintar retratos que en dar cuenta de la perspectiva. Sin embargo, en esta obra, se puede apreciar que dominaba bien el color blanco al que podía dar hasta cién matices distintos.