Este lienzo
está considerado como la obra maestra de Velázquez. En el centro
está la infanta Margarita Teresa, hija del rey Felipe IV. A ambos
lados, sus damas de honor, o meninas, cuidan de ella. A la derecha
de las Meninas aparecen la enana Maribárbola y Nicolás de Pertusato
junto a un perro recostado. Detrás de ellos, la dama de compañía,
doña Marcela de Ulloa, está charlando con un hombre. En el fondo,
entrando en la habitación por una puerta abrierta, aparece José Nieto,
aposentador de palacio. La escena parece ser la de un día cualquiera
sin mucho interés. Sin embargo, a la izquierda del cuadro, detrás
de un gran lienzo, está el propio Velázquez, pintando, quizás, al
rey Felipe IV y a la reina doña Mariana, que aparecen reflejados en
el espejo del fondo. El pintor parece entonces mirar hacia el espectador
ya que el rey y la reina se encuentran donde ahora el público
se detiene para observar el cuadro. Así, el espectador tiene la ilusión
de estar dentro de la escena y tiene la impresión de que si se diera
la vuelta se encontraría frente a los reyes que están posando
para ser retratados.